UN COMPROMISO DE AMOR: EL ROSARIO DE LA AURORA DE PASIÓN

Rosario 2017

Al alba del tercer domingo de octubre, como desde hace 42 años, los hermanos de Pasión tienen una cita ineludible, un compromiso de amor adquirido con la que es “más pura que el sol”. Al despuntar la mañana, con las primeras luces del día, Nuestra Madre del Amor Doloroso volvía a congregar a más de un centenar de almas para el rezo del Santo Rosario por las calles de la feligresía.

Con puntualidad, el ordenado cortejo partía de la Parroquia de los Santos Mártires para desgranar las cuentas de los misterios gloriosos del Rosario intercaladas con las coplas marianas y eucarísticas dieciochescas de los auroros cordobeses. Así es el Rosario de Pasión, sencillo, devoto, no hace falta más. En cada misterio, en cada “avemaría”, un ruego, una petición. Un Rosario en el que se ha pedido por los presentes y los ausentes, por los enfermos, por los que sufren y por los que nos precedieron en la fe. Así, a golpe de cuentas y coplas, María Santísima del Amor Doloroso volvía al Altar Mayor de Los Mártires para presidir la eucaristía oficiada por el Director Espiritual.

Al término, las andas se trasladaban a la Capilla a los sones de “Virgen del Amor Doloroso” interpretada por guitarras y bandurrias. Una vez allí, tras las preces de rigor, se daba por acabado el Rosario. En los rosotros de los hermanos se vislumbraba esa última mirada, esa última plegaria antes de abandonar el templo y pensar que la próxima vez que salga a la calle lo hará con la Hermandad convertida en Cofradía de Nazarenos para verificar la anual Estación de Penitencia. Pero para eso, aún quedan una veintena de semanas en las que la Archicofradía seguirá acudiendo a sus plantas para el rezo de la Sabatina cada primer sábado o el Rosario por los enfermos los terceros miércoles de mes.

Sea como sea, Nuestra Madre del Amor Doloroso seguirá esperándonos a diario en la Capilla Sacramental para cobijarnos bajo su manto, escuchar con maternal ternura nuestras oraciones y llevarnos de la mano ante su hijo, Jesús de la Pasión.