EN 49 LUNES... ¡¡VOLVERÁ A SER LUNES SANTO!!

LSP 1191bajaHa pasado una semana y aún perviven en la memoria de los cofrades de Pasión los mil y un momentos que nos dejó el Lunes Santo. Una jornada que de por sí ya era trascendente para nuestra historia particular, pues en ella cumplíamos el 75º aniversario de aquella primera salida penitencial de marzo de 1942. Además, a la acostumbrada ilusión que supone salir a la calle se le sumaban unas redobladas ganas acumuladas desde que en 2016 la meteorología truncara uno de nuestros días grandes. Con todos esos ingredientes más el planificado trabajo desarrollado desde antes de cuaresma, nada podía fallar. Pero el resultado final superó todas las expectativas. Pasión realizó una de las Estaciones de penitencia más sobresalientes de las que se recuerdan. Siendo fieles a nuestro estilo, coherentes con nuestras raíces, actuando como garantes de ese legado de fe, devoción y maneras que hemos heredado de nuestro mayores, la Archicofradía se hacía nazarena por unas horas para trasladar la vivencia del culto anual al escenario urbano de Málaga.

Comenzaba la jornada al mediodía, en Los Mártires. Previo al Ángelus, se encendía en la candelería del trono de la Virgen el cirio de “lágrimas de vida”, actuando de ‘padrinos’ de este gesto la cofradía de la Cena y de ‘testigo’, la del Calvario. No es sólo un emblema; la Archicofradía se compromete con este signo a concienciar a sus hermanos y devotos para que se hagan donantes de órganos. Dar vida, curiosamente, llegada la hora de la muerte. Y, también, junto a ese cirio, el recuerdo a todos aquellos cristianos que por distintas circunstancias son perseguidos por el mundo, abandonando hogares y dejando cuanto han conseguido para iniciar un éxodo sin retorno e incierto. A ellos dedicábamos los frutos del penitente caminar.

Cerrada la iglesia, se desarrollaba esa otra labor que pasa desapercibida pero que agilizará posteriormente la salida de la cofradía: la de señalizar zonas, repartir insignias, establecer circuitos de paso dentro de la parroquia. Los últimos retoques a los tronos marcaban una breve pausa porque a las 15 horas los primeros integrantes del cortejo –mayordomos y campanilleros– comienzan a llegar. Desde ese momento y hasta prácticamente las 01.00 horas, cada uno de los más de 800 participantes vive en su interior esa misma estación de penitencia de manera bien distinta. En conjunto, Pasión; en cada uno de nosotros, Pasión; en los ojos de quienes nos contemplan, Pasión; en cada detalle, Pasión; en la distancia y en quienes nos siguieron a través de los medios de comunicación, Pasión; para lo bueno y, también, para lo malo, Pasión. Somos imperfectos, pero el objetivo es alcanzar la santidad y rozar a Aquél que si es perfecto en su ser. Somos misioneros de Dios, revestidos del hábito penitente, inundando de morado el mismo corazón de la ciudad.

LSP 1061bajaDesde las primeras notas de la marcha procesional Requiem, interpretadas a las salida de la Cruz Guía desde el interior del templo, hasta las últimas de Virgen del Valle que acompasaron la maniobra de la Virgen previa a cruzar, definitivamente, la oscuridad de las naves de la parroquial, pudieron vivirse sensaciones únicas que abarcan desde los pequeños nazarenos de los primeros tramos hasta la última promesa. Es difícil quedarse con algo concreto y con un todo a la vez.

Y tras fundirnos en el abrazo de hermano, con la satisfacción de haber cumplimentado no solo con una obligación estatuaria, llegaba la hora de reponer fuerzas y comenzar la tarea del desmontaje. Tarea sencilla que se ralentiza por el cansancio acumulado pero planificada hasta el último de los tornillos de los varales y que daba a su fin pasadas las 04.30 horas. En la capilla sacramental, el Señor y la Virgen quedaban situados en sus respectivos espacios. A Ellos, la última mirada y la oración sentida. El principio y el fin de todas las cosas. La razón de ser del cofrade de Pasión.

¿Y ahora qué? ¿Seguimos? ¡¡Claro!! Henchidos del gozo de ser partícipes de la resurrección del Señor, transformada nuestra alma en una pascua eterna, continuamos trabajando por instaurar el Reino de Dios en la tierra. Y como cristianos-cofrades, lo haremos sin perder el paso, con la mecida corta, andando siempre hacia adelante, con la más apropiada melodía. Nuestro carisma nos marca el camino a seguir. La hermandad, encerrada ya la cofradía de nazarenos, continua viva, latente; preocupada por el hermano necesitado; cuidadora del patrimonio espiritual y material. Nos queda mucho por hacer para que de aquí a 49 lunes, vuelva ser Lunes Santo. Contamos con todos.

LA MISA DE NAZARENOS CUMPLE 74 AÑOS

 MG 8364bajaUna de las señas identificativas del carisma cofradiero de Pasión es la Misa de Nazarenos. La primera vez que se celebró esta ceremonia fue en 1943, a iniciativa del párroco de Los Mártires, Rvdo. Luis Verá Ordás. Desde entonces  y hasta 1975 se haría con las puertas de la parroquial abiertas. Terminado el sacrificio y previa a la salida procesional, se exponía el Santísimo Sacramento y se impartía seguidamente la bendición a los cofrades presentes, interpretando la banda de Bomberos la Marcha Real. Entre 1978 y 1987, el banquete eucarístico y culto sacramental se trasladó a la Catedral y, desde 1988, el rito litúrgico quedó dividido en dos partes: la primera, a celebrar en la Parroquia y, la segunda, durante la Estación en la Seo.

Por lo tanto cumplimos este Lunes Santo 74 años de aquella primera Eucaristía en la que participaron los cofrades de Pasión, revestidos de la penitencial túnica morada. A éstos y a todos aquellos que mantuvieron con posterioridad esta costumbre, ya convertida en tradición propia, los tendremos de nuevo presentes en las intenciones generales.

En 2017 presidirá la Misa de Nazarenos nuestro párroco y director espiritual, Rvdo. Felipe Reina, concelebrando –según han confirmado– otros sacerdotes hermanos de Pasión: Francisco Aranda, José Antonio Sánchez, David Fagundo, Rafael Pérez, Andrés Pérez, Aurelio López, Antonio Eloy Madueño, Andrés Merino, Francisco Aurioles y Miguel Ángel Gamero. De igual manera nos acompañará en esta ocasión monseñor Marco Frisina, maestro de capilla de la Catedral de Roma y rector de la basílica romana de santa Cecilia in Trastevere.

Como es costumbre, algunos de estos célibes estarán en los confesionarios del Templo desde las 15:15 horas momento en el que comienzan a llegar los cofrades, para impartir el sacramento del perdón y la reconciliación. 

LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS, EN LAS 'MARÍAS' JUNTO A LA VIRGEN

Emblemas candeleria 2017 montajeLas seis velas que van junto a la Virgen, conocidas popularmente como “Marías”, acostumbran a lucir distintos emblemas. En esta ocasión y en comunión con las directrices del Papa Francisco, están dedicadas a los cristianos que por distintos motivos son perseguidos a lo largo del mundo. Así, pueden verse, enmarcados en una barroca cartela: una venda, una mordaza, unas cadenas, unas cuerdas, un cuchillo y la soga de una horca. Son símbolos que hacen referencia a la persecución en el intento de hacer callar, no dejar ver, inmovilizar, anular, aprisionar, ajusticiar y masacrar a los cristianos.

EL TRASLADO DEL JUEVES DE PASIÓN: “SEÑOR, ME ABRIRÁS LOS LABIOS Y MI BOCA PRONUNCIARÁ TU ALABANZA”

TPM 0016 1Por mucho que creas haber vivido una misma experiencia que se repite de año en año, siempre hay matices que la hacen distinta. Esto ocurre con el traslado claustral del Señor y la Virgen, en la noche del Jueves de Pasión, desde la capilla sacramental hasta sus tronos procesionales. Cada uno de los cofrades y devotos que llenó el recinto parroquial seguro que experimentó sensaciones distintas, porque la breve ceremonia no deja indiferente absolutamente a nadie.

Por eso es complicado ser objetivos a la hora de plasmar por escrito cómo transcurrió el culto. Dejando a un lado esas interpretaciones particulares, diez minutos antes de las 22 horas se abrieron las puertas de Los Mártires. Para entonces, el cortejo ya se encontraba formado en la nave de la Epístola, abriéndolo el campanillero y seguido por la Cruz-Guía escoltada por faroles. Hermanos de luz con cirios rojos precedían las andas del Señor.

Con puntualidad, comenzaba el rito, siguiéndose la secuencia que desde hace unos años se elaborara a modo de protocolo litúrgico. El salmo 50, conocido como Miserere, es una de las oraciones más conocidas del Salterio, considerada como la más intensa meditación sobre la culpa y la gracia, un suspiro de arrepentimiento y de esperanza dirigido a Dios. “Por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado”. Predispuesto el espíritu, echaba a andar, despacio, el cortejo.

TPM 0187 1Al llegar el Señor a la capilla mayor y situarse frente al Sagrario, suenan las notas de Anima Christi, composición escrita y musicalizada recientemente por monseñor Marco Frisina e interpretada, magistralmente, por el tenor lírico Luis Pacetti. Unos minutos antes se formaba la sección que precedía a las andas de la Virgen, compuesta por hermanos portando velas blancas. Y, de nuevo, las meditaciones extraídas en esta ocasión tanto del Libro de la Sabiduría como del Salmo 22, invitando a conocer a Dios para rendirle un culto adecuado, a la vez que exaltando su nombre.

Continua el rito. Al llegar nuestra Bendita Madre del Amor Doloroso a la capilla mayor, se entona el Stabat Mater de Antonio Vivaldi, siguiéndole la lectura de la secuencia de la fiesta de los Dolores de la Virgen. María, la madre, al pie de la cruz, llora ante la muerte de su hijo. Y entrelazando esos instantes, la música de órgano interpretada por nuestro hermano Adrián López Portillo desgrana las Saetas escritas por Eduardo Torres.  

Llegadas ambas andas al coro parroquial, se depositan en sendas peanas. Es momento de escuchar un conocido fragmento de Pietá signore, de Alessandro Stradella. Antes de concluir, el obispo de Málaga, monseñor Jesús Catalá, imparte la bendición final. El traslado acaba de concluir. Son las 22.40 horas.

TPM 0230 1Solo ha sido un suspiro, un breve alto en el camino del que son muestra las fotografías que ilustran esta crónica, realizadas por nuestro hermano Juan Jesús Palacios.

La ambientación, la oscuridad del templo, el silencio combinado con las oraciones y las composiciones musicales, el recogimiento y la seriedad son algunas de las características del rito. Pero lo más importante es la presencia cercana y sencilla del Señor y la Virgen. Ellos, tras una larga noche de trabajo, presiden ya sus tronos procesionales. Lo que ocurra de aquí al Lunes Santo quedará guardado en el corazón de todos aquellos que se acerquen a visitarlos. Ellos te esperan.

ASÍ SE VIVIÓ EL DOMINGO DE PASIÓN

perspectiva 2bajaDesde minutos antes de las 00 horas del domingo, 2 de abril, se presagiaba algo importante. Desde el mediodía, el Señor estaba en el suelo, en besapiés, sin cruz. Pisando iris morados y escoltado por blandones de cera rojo-sacramental. Su fiesta, aquella en la que la Archicofradía se reconoce a sí misma como asociación de fieles que vive su fe en comunidad en torno a la pasión de Cristo, está a punto de comenzar con un momento clave.

En la oscuridad del templo, solo una tenue luz ilumina el rostro del Redentor. Los cantos solemnes del coro de la basílica de la Victoria van a ayudar a orar, a establecer un diálogo directo y sencillo entre el cofrade y el Señor. Son minutos que hay que vivir, sentir, disfrutar, captar individualmente en toda su esencia; instantes que reconfortan las horas de trabajo de todo un año y que, además, vienen a concentrarnos a todos en torno al núcleo fundamental de la hermandad: el Señor. Él, solo él, y basta. Las reflexiones de autores místicos, jalonadas de 'Padre-nuestros', componen la secuencia cultual. La vigilia es intensa, sentida, degustada; de la misma manera que se palpa la presencia permanente del Señor en el sagrario. Su imagen ayuda a materializar su rostro dolorido. Su cercanía provoca una emoción que es aún más intensa cuando se besa su pie desnudo.

Pero la jornada depara más momentos. En la mañana del Domingo de Pasión, más cofrades y fieles se postran ante la presencia del Nazareno. Cada uno lleva prendido en su interior detalles imborrables, miradas que se cruzan con la de quien es 'el pan de nuestras vidas'. Y, en este sentido, da igual la edad y la condición de la persona. Lo importante solo lo conoce Dios.

La Función Principal de Instituto se desarrollo por los cánones de la ortodoxia cofradiera, ocupando los fieles la totalidad de la nave central de Los Mártires. La solemnidad propia de la celebración transportan al alma de cada uno a un estadío de paz interior, de interacción con el misterio, de conciencia plena en quienes somos y cuál es nuestra misión dentro de la Iglesia. A ello ayuda también la plática del párroco y director espiritual, Felipe Reina quien, a la luz del Evangelio, nos recuerda el importante papel que el mismo Cristo, desde la cruz, legó en Juan el evangelista y, por ende, a cada uno de nosotros.

En la protestación de fe, el secretario de Pasión interpreta el juramento reglamentario en nombre de todos los cofrades; y, los presentes, rezamos juntos el Credo. Testimonio, acción y actuación. Reforzados en estos principios, comulgamos del cuerpo de Cristo, nos unimos a él saboreando el dulce néctar que desprende el pan eucaristizado. Somos ahora, al igual que María, sagrarios vivos; en nuestro interior pervive la presencia del Señor. Hemos quedado saciados de su gloria, de su presencia, de su mesianismo. La alegría de sabernos y sentirnos miembros de su Iglesia refuerza aún más la secuencia litúrgica. Eucaristía vivida, entendida y aplicada a la vida diaria y, en especial, a esta comunidad cristiana que recuerda a quienes nos enseñaron el sentido del ser 'cofradía de nazarenos sacramental'.

medallas 50 anos 2bajaAntes de finalizar, la hermandad también quiere agradecer la fidelidad de los hermanos que cumplen 50 años de vida cofradiera en el seno de la misma. La medalla conmemorativa de esta efemérides luce en el pecho de Antonio López, Baldomero Rivera y Rafael Cañero. Fidelidad y compromiso. Valores denostados por una sociedad que vive demasiado deprisa pero que, de vez en cuando, necesita pararse, mirarse a sí mismo y reconocerse en su esencialidad, en sus principios, en sus fundamentos. Gracias, hermanos, por servir de ejemplo a los demás. 

De nuevo, ante las plantas del Señor, nos volvemos a reunir. En esta ocasión, para despedirnos también de la Madre entonando la popular Salve; y, luego, besando de nuevo los pies del Nazareno antes que las puertas de Los Mártires se cierren en una jornada intensa. Lo último, compartir entre todos el acostumbrado almuerzo de hermandad. En esta ocasión, en el patio del edificio común de todos los cofrades malagueños: el de san Julián, sede de la Agrupación de Cofradías. En su transcurso, el hermano mayor, Antonio Sánchez, ejerce de anfitrión. Pasión quiere también testimoniar el trabajo que en estos últimos meses se ha desarrollado de manera conjunta con la dirección, gerencia y demás personal del Museo diocesano; en sus salas pudieron disfrutarse las obras del genial Ortega Bru. Miguel Ángel Gamero, en representación de esta institución, recoge un cuadro con el Señor. Entre ambos también existe 'química'. Dios escribe derecho en renglones torcidos.

Culmina el ágape con un último gesto: la tradicional distinción del 'cofrade ejemplar'. En esta ocasión, se personaliza por partida doble  en Enrique Sánchez y David Cisneros. La juventud comprometida, trabajadora, disponible para cualquier cosa. Un reconocimiento que es, además, un acicate para dar todavía más de sí y conectar con otros hermanos que aún viven alejados de la realidad de la Archicofradía. Hay que seguir remando y sumando 'pescadores' a la barca. 

Con esta intensidad se cierra la jornada. Aunque el epílogo vuelve a escribirse en Los Mártires. En horas de cierre, el Señor y la Virgen se disponen en las andas para su inminente traslado, presidiendo ambos el altar de la capilla sacramental. La proximidad de los días santos está latente. Pero nos quedan aún más momentos que vivir, disfrutar y sentir. Te esperamos, como siempre, para hacerlo juntos, en hermandad.